HISTORIA DEL GALLO DE MORÓN

La leyenda del Gallo de Morón

Fuente de referencia Histórica

Allá por el año 1500 se dividieron en dos bandos los vecinos de Morón, los nobles y los llanos, capitaneados por sus respectivos alcaldes, enardeciéndose los ánimos y ambos grupos armados hasta los dientes libraban verdaderas batallas. La Cancillería de Granada envió entonces como juez de instrucción para poner orden en la villa a un sujeto con fama de matón y perdonavidas. Los moronenses estaban cansados de sus bravuconadas e insultos, terminadas siempre con la muletilla “Donde canta este gallo no cantan otros”. Los dos bandos se pusieron de acuerdo y una noche lo sacaron al campo y después de dejarlo desnudo le dieron una fenomenal paliza. Por dicho motivo se fue corriendo a campo traviesa a su pueblo, naciendo en ese momento el refrán “Te vas a quedar como el Gallo de Morón, sin plumas y cacareando en la mejor ocasión.

(Inscripción en la placa del monumento del Gallo de Morón de la Frontera, España)

Gallo de Morón, Argentina (Escultura de Armando Armas)
Gallo de Morón, España (Escultura de José Márquez Fernández)
Gallo de Morón, Cuba (Escultura de Rita Longa)

El pilar al Gallo, obra de Armando Armas, se inauguró el 11 de agosto de 1963 y lo bendijo el Obispo de Morón, Mons. Miguel Raspanti. El Comisionado Municipal, Cnel. Alberto Cabello, presente en el acto, abrió su discurso con el siguiente saludo, que se hizo famoso y simpático: “Señor Gallo de Morón”.

Según la opinión del Monseñor Juan Antonio Presas, expresada en su libro Nuestra Señora del Buen Viaje (Morón), ésta es la historia o leyenda del Gallo:

“Cuantos vivimos aquí damos fe que en nuestra vida hemos oído hablar millares de veces del Gallo, si bien es cierto que cada uno entiende la frase ‘como el Gallo de Morón‘ según su alcance o inventiva. Caída en el olvido la leyenda española, para unos el Gallo de nuestro Morón es un político de barricada de fines del siglo pasado, para otros un célebre gaucho de los tiempos idos; quienes aseguran sea un temible bandolero, quienes un hábil Concejal de la Comuna; hay algunos que simplemente señalan tal ave de riña, otros lo entienden de una célebre personalidad que dio forma a nuestro pueblo. Pero el origen de la verdad hay que buscarlo más lejos.

«El juego de riñas de gallo fue en tiempos de la Colonia una de las diversiones más excitantes y favoritas de los paisanos del campo, pero lo sangriento de esas riñas y la consiguiente excitación de los ánimos dieron motivo de que las autoridades lo reprimiesen y castigasen. Morón se hizo famoso en ese juego tan fiero. A sabiendas o a ocultas de la autoridad, el pueblo jugaba y gustaba de las riñas de gallos y hubo de ser en esos sangrientos lances, quizás comparando gallo con gallo, o bien celebrando nuestras aves por su valentía y fuerza, que alguien soltó la frase ‘como el Gallo de Morón‘, frase que enseguida halló eco entre el público, dando origen a una nueva modalidad del refrán español».

Como es natural, las frases del pueblo no se estancan y así la frase ‘como el Gallo de Morón’, pasó luego a ser aplicada a los bravos gauchos y criollos del lugar y a todo hombre jactancioso y pendenciero. Mas aún, la frase a través del tiempo fue purificándose y aquilatándose mejor y hoy día es proverbial que Gallo de Morón es todo aquel que se destaca por alguna virtud o prenda personal, sea de autoridad o valer de ciencia o experiencia, de poder o de fuerza, de gracia o de belleza, de educación o nobleza, de bondad o simpatía, de cultura o arte, de hombría y rectitud.

Nuestro Gallo de Morón simboliza lo más descollante y bueno que tiene nuestra ciudad.

Según la anécdota, el gallo español es desplumado. Pero el nuestro fue evocado con motivo de las riñas de esas aves, sin precisar la tradición andaluza, y lo pintan con plumas. Así en los programas y anuncios, en los salones y revistas, en los escaparates y clubes. Nuestro Gallo es de rico plumaje, soberbio, erguido, siempre alerta y gallardo. Es emblema de la prestancia, del arrojo, de la tenacidad y perseverancia, señal de guardia y defensa, alegría de nuestra ciudad.

El doctor Adolfo Speratti, en su libro Relatos Moronenses, dice lo siguiente:

“Cuando era niño oía con frecuencia de labios de mi padre, criollo viejo, aquello de ‘no te hagas el loco porque vas a quedar sin plumas y cacareando para mejor ocasión como el Gallo de Morón, etc, etc.’…»

«El barrunto de que Morón tenía un gallo adherido y oculto en sus tradiciones ya era cosa aceptada o desde antiguo. Nadie sabía por qué ni de qué”.

“Cuando visité España y más precisamente Morón de la Frontera, ciudad hermosa, conocí por primera vez el famoso Gallo de Morón pero distinto al nuestro que tiene plumas y es altivo y casi provocador”.

“El Gallo de Morón de España no es un monumento a un animalito, es un monumento al federalismo español. Ese gallo desplumado, maltrecho y huyente, traduce la inconmovible voluntad de sus hombres de dirimir sus conflictos sin permitir jamás la intromisión de los de afuera, así sea una aldea o la nación entera”

(«El Gallo de Morón», en Alberto César Lacoste; Morón 200 años. Sus Historiadores)

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